miércoles, 9 de marzo de 2016

Tema 1


    Durante estas semanas en la que hemos abordado el tema 1 hemos aprendido lo más importante de esta asignatura: La relación que unen la estadística e investigación a la enfermería. Esta relación es fundamental para el personal sanitario, quien debe aumentar día a día sus conocimientos. Además, estos conocimientos adquiridos mediante la investigación han de aplicarse en la práctica.


    Antes de este tema, un poco introductorio, yo misma me preguntaba la relación existente entre la estadística y la enfermería, ¿Para qué investiga una enfermera? Pues bien, esta labor es fundamental, ya que sin esta investigación enfermera, la enfermería no sería lo que es en estos momentos.

   El trabajo de investigación de la enfermera es primordial y es que sin la investigación enfermera la enfermería no sería lo que es ahora.

       Para entender esto me bastó de simple ejemplo. En clase leímos determinados artículos sobre estudios realizados por enfermeros de Reino Unido. En primer lugar este artículo explicaba los pasos de una gasometría artreial en los que se incluyen:

1. Localizar la arteria, estableciendo la arteria radial como primordial opción.

2. Prueba de Allen: Comprobar que las arterias irrigan de forma correcta tras un previo estrangulamiento. Se debe cortar la circulación de la mano regada por la arteria radial y cubital. La mano debe adquirir un color blanquecino.
En el caso de que la prueba de Allen sea positiva, la mano tardaría mucho en recolorarse, y habría que buscar otra arteria.

3. Usar un antiséptico como puede ser el alcohol para desinfectar la zona donde se realizara la posterior punción.

4. Colocar la mano en posición de hipertensión con la ayuda de una almohadilla. La mano debe formar un ángulo de 45º con la aguja.

5. En el caso de que el paciente presente hipersensibilidad a la anestesia o al tratamiento anticoagulante, éste deberá presionar la zona tras la realización de la punción durante un mayor tiempo.

6. Lavar las manos y emplear guantes desechables.

7. Inyectar subcutáneamente una pequeña cantidad (0’3ml) de anestésico local que no contenga adrenalina para evitar la vasoconstricción. En el caso de ser hipersensible a la anestesia, se obviará este paso.
Esta anestesia se usa debido a que se trata de una técnica dolorosa y porque en el caso de dolor, el paciente podría presentar hiperventilación, lo que modificaría los resultados de la gasometría arterial.

8. Utilizar aguja heparinizada de calibre inferior a 20G.

9. En condiciones ideales, obtener un reflujo de sangre pulsátil capaz de elevar el émbolo de la jeringuilla de forma pasiva, obteniéndose entre 2 y 5 ml.

10. Comprimir vigorosamente la zona de punción para evitar hematomas durante 2 o 3 min. En el caso de pacientes con diátesis hemorrágica, puede ser necesaria una compresión más prolongada (15 o 20 min)

11. Asegurar que la jeringa sea hermética utilizando tapón en la punta de la aguja u otro medio similar.

    Posteriormente se exponía que muchos enfermeros no aplicaban el anestésico previo a la extracción sanguínea. Esto se podía reflejar en una encuesta realizada a enfermeros y médicos residentes en Reino Unido, en los cuales un 16% aseguraban aplicar el anestésico frente a un 84% que no lo aplicaba.

     A este amplio porcentaje que no aplicaba anestésico se les preguntó además el porqué de su actuación. Así, un 47% de ellos afirmaba que el anestésico provocaba el mismo dolor que la prueba en sí, lo que supone un mito o creencia falsa ya que el anestésico local es una punción subcutánea, mientras que la gasometría arterial implica una punción profunda.


     Así entendí que debemos buscar el porqué de las cosas en todo momento y de que la estadística influye en la práctica clínica.

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