Durante estas semanas en la que hemos
abordado el tema 1 hemos aprendido lo más importante de esta asignatura: La
relación que unen la estadística e investigación a la enfermería. Esta relación
es fundamental para el personal sanitario, quien debe aumentar día a día sus
conocimientos. Además, estos conocimientos adquiridos mediante la investigación
han de aplicarse en la práctica.
Antes de este tema, un poco
introductorio, yo misma me preguntaba la relación existente entre la estadística
y la enfermería, ¿Para qué investiga una enfermera? Pues bien, esta labor es
fundamental, ya que sin esta investigación enfermera, la enfermería no sería lo
que es en estos momentos.
El trabajo de investigación de la
enfermera es primordial y es que sin la investigación enfermera la enfermería
no sería lo que es ahora.
Para entender esto me bastó de simple
ejemplo. En clase leímos determinados artículos sobre estudios realizados por
enfermeros de Reino Unido. En primer lugar este artículo explicaba los pasos de
una gasometría artreial en los que se incluyen:
1. Localizar la arteria, estableciendo
la arteria radial como primordial opción.
2. Prueba de Allen: Comprobar que las
arterias irrigan de forma correcta tras un previo estrangulamiento. Se debe
cortar la circulación de la mano regada por la arteria radial y cubital. La
mano debe adquirir un color blanquecino.
En el caso de que la prueba de Allen sea
positiva, la mano tardaría mucho en recolorarse, y habría que buscar otra
arteria.
3. Usar un antiséptico como puede ser el
alcohol para desinfectar la zona donde se realizara la posterior punción.
4. Colocar la mano en posición de
hipertensión con la ayuda de una almohadilla. La mano debe formar un ángulo de
45º con la aguja.
5. En el caso de que el paciente presente
hipersensibilidad a la anestesia o al tratamiento anticoagulante, éste deberá
presionar la zona tras la realización de la punción durante un mayor tiempo.
6. Lavar las manos y emplear guantes
desechables.
7. Inyectar subcutáneamente una pequeña
cantidad (0’3ml) de anestésico local que no contenga adrenalina para evitar la
vasoconstricción. En el caso de ser hipersensible a la anestesia, se obviará
este paso.
Esta anestesia se usa debido a que se
trata de una técnica dolorosa y porque en el caso de dolor, el paciente podría
presentar hiperventilación, lo que modificaría los resultados de la gasometría
arterial.
8. Utilizar aguja heparinizada de
calibre inferior a 20G.
9. En condiciones ideales, obtener un
reflujo de sangre pulsátil capaz de elevar el émbolo de la jeringuilla de forma
pasiva, obteniéndose entre 2 y 5 ml.
10. Comprimir vigorosamente la zona de
punción para evitar hematomas durante 2 o 3 min. En el caso de pacientes con
diátesis hemorrágica, puede ser necesaria una compresión más prolongada (15 o
20 min)
11. Asegurar que la jeringa sea hermética
utilizando tapón en la punta de la aguja u otro medio similar.
Posteriormente se exponía que muchos
enfermeros no aplicaban el anestésico previo a la extracción sanguínea. Esto se
podía reflejar en una encuesta realizada a enfermeros y médicos residentes en
Reino Unido, en los cuales un 16% aseguraban aplicar el anestésico frente a un
84% que no lo aplicaba.
A este amplio porcentaje que no aplicaba
anestésico se les preguntó además el porqué de su actuación. Así, un 47% de
ellos afirmaba que el anestésico provocaba el mismo dolor que la prueba en sí,
lo que supone un mito o creencia falsa ya que el anestésico local es una
punción subcutánea, mientras que la gasometría arterial implica una punción
profunda.
Así entendí que debemos buscar
el porqué de las cosas en todo momento y de que la estadística influye en la
práctica clínica.

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